¿Sabías que el cerebro tarda 23 minutos para concentrarse? 

Nuestro cerebro necesita 23 minutos y 15 segundos para volver a concentrarse. Ahora que sabes esta información, necesito que te liberes de cualquier distractor, correo, redes sociales, coloca tu celular en modo avión, o de cualquier actividad que te saque del enfoque y no pierdas la concentración en esta lectura. 

Un trabajo de investigación realizado por La Universidad de California, en Irvine, y Microsoft han descubierto que, cada vez que nos distraemos necesitamos “23 minutos y 15 segundos” para volver a concentrarnos en la tarea que estábamos realizando, esto, apunta a todas las distracciones potenciales que presentan los medios digitales y la correlación entre períodos breves de atención, lo que significa menor productividad al final del día, sin embargo, permitir que la mente divague puede ser uno de los mejores enfoques si estás luchando por concentrarte. Paul Seli, un psicólogo de la Universidad de Harvard, ha distinguido entre la distracción mental deliberada y la distracción mental accidental, y dice que solo el tipo accidental es malo para hacer las cosas. “Si la tarea es fácil, la distracción mental intencionalmente no resultará en costos de rendimiento, pero brinda a las personas la oportunidad de aprovechar los beneficios de la distracción mental, como la resolución de problemas y la planificación”, dice. En el Boston Attention and Learning Lab (Laboratorio de Atención y Aprendizaje de Boston – BAL) el investigador Mike Esterman y su colega, el neurocientífico Joe DeGutis, presentaron en el 2010 en la reunión anual de la Sociedad Neuropsicológica de Massachusetts, Boston, MA su investigación sobre: Mayor distracción asociada con un aumento de la severidad de los síntomas del trastorno de estrés postraumático.  Es decir, los estudios comprueban que, el problema es principalmente emocional: la distracción es un mecanismo que se activa en momentos de estrés para lidiar con los problemas. 

Chris Bailey es un escritor y consultor de productividad canadiense, autor de “Hyperfocus: cómo ser más productivo en un mundo de distracción” , divide su libro en dos secciones: una se centra en la “hiperconcentración”, que es el estado en el que dedicas toda tu atención a una tarea compleja, y la otra se enfoca en la “disperconcentración”, el estado en el que le permites a tu cerebro, de forma intencional, vagar para relacionar las ideas, planear el futuro y recargarse. Mientras que la hiperconcentración es la clave para la productividad, la disperconcentración fomenta la creatividad. 

“Cuando reúnes las tareas, proyectos y otros compromisos en un solo lugar, eres capaz de dejar de pensar en ellos y concentrarte en el resto del trabajo”, escribió Bailey. Una vez que haces el ejercicio de escribir todos esos pensamientos que impiden que tu cerebro se concentre, como por ejemplo, poner tu teléfono en modo avión, bloquear los sitios en los que sueles perder el tiempo, serán hábitos y

cambios en tu entorno que podrás considerar para mejorar tu productividad y lograr retomar en tiempo tu concentración. “Cuando nuestra intención es concentrarnos, soñar despiertos puede acabar con nuestra productividad. No obstante, soñar despiertos tiene una potencia increíble cuando nuestra intención es resolver problemas, pensar de forma más creativa, hacer lluvia de ideas nuevas o recargarse”, afirma Bailey. 

Si imaginas por unos segundos cómo será tu próximo viaje, si verificas rápidamente el correo electrónico o miras un comentario en las redes sociales, con estas distracciones puedes haber perdido más de una hora de tu jornada de trabajo. ¿Vale la pena? Recuerda, cada vez que te distraes, tu productividad cae exageradamente.  

Cada vez son más las actividades que no permiten nuestro enfoque de concentración, los distractores van en aumento si no logramos un control de nuestras tareas, pensamientos y un trabajo de concentración para alcanzar nuestra productividad. Por ejemplo, en la actualidad sumamos un distractor y es ver las noticias cada 10 minutos, esto hace que revisemos nuestros dispositivos con más frecuencia. 

En un artículo anterior les menciono la importancia de mejorar la productividad en sesiones de trabajo de 90 minutos, pues bien, como dice Bailey: Hacer más en menos tiempo significa más oportunidades para relajarse. Y es que algunos estudios sugieren que, debido a las transiciones naturales en nuestro ciclo de alerta, no podemos concentrarnos por más de ese tiempo, ¿será por esta razón que Steve Jobs hacía sus charlas de 90 min y en bloques de 15 min para descanso? 

Hacer varias tareas a la vez no es sinónimo de productividad, definitivamente el cerebro no funciona bien mientras tengas varias páginas abiertas en tu computadora, el correo electrónico, el celular sobre el escritorio con las notificaciones activas, así que, el llamado multitasking no es más que una trampa de interrupciones continuas. 

Los estudios de investigación señalan que somos responsables del 50% de las distracciones que entorpecen nuestra concentración, cuando alguien nos interrumpe, tardamos en promedio 29 minutos en retomar el camino, nos va un poco mejor cuando nos distraemos nosotros mismos; recuerda, 23 minutos es el tiempo que nos toma volver a concentrarnos.

La corteza prefrontal es una región del cerebro que constituye, aproximadamente, el 30% de la corteza cerebral, acá se encuentra la preferencia por la novedad, cada vez que una persona presta atención a algo nuevo, su cerebro la recompensa con dopamina, un neurotransmisor que regula —entre otras cosas— las sensaciones placenteras, controla funciones superiores como prestar atención, mantenerse motivado y tomar decisiones. Despertamos en la mañana y abrimos Instagram, recibimos un golpe de dopamina, 40 segundos después nos vamos al correo electrónico y recibimos otro toque, luego Facebook y así vamos, perdiendo la concentración. 

Estamos programados para la distracción, hay tanta dopamina fluyendo por nuestro cerebro, que perdemos el equilibrio luchando con nuestros pensamientos por 23 minutos para volver a nuestro estado de concentración. 

Bailey menciona en su libro que hizo un pequeño experimento: se indujo un estado de aburrimiento, y lo sostuvo, a fin de cambiar el ritmo de distracciones al reducir la cantidad de estímulos. “Mi cabeza se acostumbró a un nivel nuevo, inferior de estimulación, mucho más allá de 40 segundos. Descubrí que en efecto pasaba más tiempo de atención a lo que hacía”. También le sucedieron otras cosas: “Tuve más ideas para mi futuro, porque mi mente realmente tuvo la posibilidad de vagar un poco más. Eso me demostró que el problema es la sobreestimulación”. 

Cuanto más sabemos sobre el cerebro, más claro es que el estrés es el enemigo de la concentración. Así que, tómate el tiempo para hacer lo que sea necesario, para sentirte más tranquilo y con más control, y, con suerte, el trabajo se resolverá solo. Una buena manera de aumentar tus reservas de fuerza de voluntad es reírte. 

Te invito a liberarte de pensamientos que no permiten tu enfoque, de tareas que en nada fortalecen las actividades de tu equipo y de tu empresa. Genera actividades que puedan reforzar la concentración y la productividad, concentra tu trabajo en lapsos de 90 minutos, descansa de 20 a 30 min., y en esos lapsos relaja tu mente y tu cuerpo, fomenta espacios en tu empresa con actividades lúdicas para alentar el buen humor. 

No olvides que una salud física y mental es mejorar tu productividad y la de tu equipo de trabajo.

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