La importancia del Liderazgo

La importancia del liderazgo en tu empresa

Mucha gente cree que al tener un negocio automáticamente te conviertes en un líder, esto no es verdad. Formar -efectivamente- una estrategia, manejar a tu equipo día a día, tomar decisiones cruciales por el bien de la compañía, todo eso te convierte en un líder, y sigue siendo un aprendizaje de cada día. Siempre hay cosas nuevas que aprender y llevar a práctica. 

Hay varios tipos de líder, no hay uno que sea 100% efectivo, mientras que los demás tengan sus defectos, puedes ser uno jovial, uno estricto. La decisión está en ti. Pero SÍ hay algunos aspectos que todo líder tiene que poseer y ser excelente en ellos. 

Tipos de liderazgo

Hay varios tipos de liderazgo, y también puede haber híbridos dependiendo de las circunstancias. Es difícil que un estilo se quede estático, pero normalmente sí hay uno que predomina, y de los demás solo unas características salen a flote.

Democrático: En este el líder busca la participación de su equipo y el consenso en la toma de decisiones. Invita a cada uno de los miembros de su equipo para que ofrezca su opinión

Autoritario: Asume la responsabilidad de las acciones de la empresa. El líder autoritario considera que todos los empleados trabajan bajo su mando. Por lo anterior, asume las consecuencias tanto positivas como negativas de sus decisiones. Nunca pide consejos.

Carismático: Sabe que la mejor manera de llegar a los otros es a través de una actitud distendida y una sonrisa amable y confiada. Es proactivo y optimista ante la adversidad que puede presentarse al día diario. 

Pasivo: No cuenta una estrategia  previa y sólo se presenta como tal cuando surge algún inconveniente. No se anticipa a los imprevistos que sí se podrían haber evitado si la gestión hubiese sido diferente, y puede ser diferente.

Proporcionar orientación e inspirar la moral

Los líderes deben ser capaces de guiar y poder dar consejos significativos a sus empleados. También deben poder brindar el apoyo que los empleados necesitan para crecer y desarrollarse. Es aquí donde la persona del carismático entra en escena, una actitud positiva puede llegar a todos sus empleados, y brindarles esa fuerza que no sabían que tenían. Mientras que el autoritario a su propia manera de “amor duro” puede llevar a cabo esta tarea, muchos aconsejarían que esta persona se quede de lado.

Una organización sin líder es como un ejército sin general, éste debe inspirar tanto con palabras y actos para que sus subordinados sigan su ejemplo, inspirarlos a trabajar más efectivamente y buscar la misma meta habla de que el líder de la empresa está haciendo las cosas de manera efectiva. Un líder pasivo sería el claro ejemplo no de un cuartel sin general, sino de un cuartel en el que el general preferiría estar en casa, y quiere acabar sus deberes lo más pronto posible.

Lleva a su equipo a su visión 

Diariamente una empresa se enfrenta con diferentes obstáculos y procesos que tienen que superar. Esto significa que al querer apagar fuegos al día diario, pierdas de vista tus objetivos a futuro. Un líder es la persona que a pesar de tener que lidiar con esto día a día, no pierde el enfoque de lo que quiere para él, sus empleados, y empresa a largo plazo. Siempre lleva a su organización al lugar correcto. 

Independientemente de que sea buena o mala, muchas veces los empleados toman la visión del líder, es por eso que la tuya tiene que estar fijada para cumplir metas positivas en el futuro. Por ejemplo, si los empleados ven a un líder muy pasivo, van a imitar sus actitudes y se denotará en el proyecto global; mientras que un líder democrático hará a todos sentir escuchados y asegurarles que todos reman a la misma meta

Delega responsabilidades

No es bueno delegar muy poco, pero tampoco delegar tanto. Un líder debe saber cuándo es momento de delegar, tanto para quitarse peso de encima, y para poder otorgarle esa confianza y crecimiento a sus subordinados, es darle a dos pájaros de un tiro. Pero, también es importante saber cuando una tarea debe ser resuelta por él mismo para poder ser efectiva, y para darle el ejemplo a sus empleados de cómo actuar en ciertas circunstancias que pueden ser difíciles o confusas.

Un líder pasivo buscará que los demás hagan sus tareas – no es lo ideal – mientras que el autoritario buscará hacer todo por su cuenta, lo cual tampoco es bueno. Buscar el equilibrio es un reto más difícil de lo que muchos esperan.

Encargarse de tomar nuevas direcciones y fomentarlas

Al momento de comenzar nuevos procesos, el líder debe estar seguro de que sea el paso correcto para su organización, y una vez que esté seguro, comunicarle a sus empleados estas novedades. 

Ya sea personalmente, por correo, o llamada, es importante que ÉL sea quien ponga en la misma sintonía a todo su equipo. Claro está, que también el líder debe ayudar a su equipo a integrarse de manera idónea a estas nuevas dinámicas dentro de la empresa.

El líder democrático puede brillar en esta área al hacer sentir a todo escuchados y tomar en cuenta sus opiniones al momento de planificar el futuro de la empresa, que a final de cuentas, también es el futuro de sus elementos a bordo. 

Formar una identidad y cultura de aprendizaje continuo 

Si un empleado se identifica con la cultura, visión y valores de la empresa para la que trabaja, es más probable que se sienta satisfecho con su trabajo y motivado para tener éxito. Fomentar una cultura de unión y colectividad, hará a todos sentirse como en casa, y desempeñarse de una manera más cómoda.

Un buen líder hará todo lo posible para asegurarse de que sus empleados aprendan más. Cuanto más aprenden los empleados, mejor se desempeñan y se convierten en mejores personas.

La persona carismática hará a todos sentir en un entorno seguro, donde los intentos son bien aceptados y todos harán lo mejor de sí mismos para no dejarle abajo; mientras que un líder autoritario privará – sin querer, posiblemente – a muchos de nuevas oportunidades de aprendizaje debido a su afán de controlar todo a su alrededor. 

Conclusión

Puede que tengas tu propio estilo de liderazgo ya muy definido, pero hay tareas que todo buen líder debe tener para poder ser considerado uno por su equipo, porque uno mismo no se puede poner la etiquetas de líder, se gana a través de experiencias y trato con tu equipo, los cuales son los que llegan a llamarte líder por su propia cuenta. 

No es suficiente que los líderes sean buenos en lo que hacen; los mejores tipos de jefes son aquellos que predican con el ejemplo y obtienen lo mejor de sus empleados, al mismo tiempo que brindan apoyo y orientación.

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