5 sentidos. ¿Cuál es el más susceptible a la productividad?

Al experimentar el mundo gracias a la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, nuestro cuerpo se transforma en un receptor sensorial que recoge la información necesaria y la incorpora al aprendizaje. Albert Einstein decía que, “el aprendizaje es experiencia, todo lo demás es solo información”.

Somos humanos, no máquinas, los ruidos nos distraen, los olores nos hacen reaccionar, la vista se nos va enseguida. Sería interesante plantearte qué se puede hacer y que no debe hacerse para favorecer la concentración, mejorar la productividad y sentirte a gusto mientras trabajas.

Uno de los sentidos que más afecta la productividad, es el sentido del oído. Un estudio sobre las consecuencias de la música sobre la productividad realizado en 1972 titulado Música: una ayuda a la productividad, explica como las canciones ayudan a mantener la atención de las personas mientras trabajan. Este estudio tomaba como individuos de prueba a trabajadores de una fábrica cuya actividad se basaba en tareas mecánicas y repetitivas que estimulan el aburrimiento.

Sin embargo, no es lo mismo cuando nuestras actividades requieren de procesos cognitivos complejos, es decir, procedimientos que lleva a cabo el ser humano para incorporar conocimientos: percepción, atención, memoria, lenguaje, pensamiento. 

Ocho años después de ese estudio (1980), otro más reveló que la música no ayuda cuando se trata de pensar, por el contrario, entorpece la labor y lo que es peor, nuestra música favorita nos impide concentrarnos.

El profesor Takahiro Tamesue, de la Universidad de Yamaguchi (Japón), investigó los procesos neurológicos de distintos tipos de sonido y llegó a una conclusión muy clara: no hay mejor música para trabajar que el silencio.

“Cada música tiene su momento. Y el silencio también, porque forma parte de la propia música: la pausa, la cadencia”, opina Pedro César Martínez Morán, director del Máster en Recursos Humanos de ICADE Business School.

En un estudio realizado por investigadores japoneses y que fue presentado en la Reunión Anual de la Sociedad Acústica de América, ASA, por sus siglas en inglés (Acoustical Society of America), llevado a cabo por Takahiro Tamesue,y la conclusión fue, que los ruidos y los murmullos no distraen tanto como las conversaciones de compañeros de oficina: sencillamente nuestro cerebro no presta tanta atención a los diálogos dentro de un café porque no están vinculados a nuestro entorno laboral, no nos interesan tanto. Es decir, si quieres ser más productivo, vete una cafetería.

Tal y como lo explica Tamesue: Las conversaciones cercanas a menudo alteran la rutina laboral en las oficinas abiertas. Debido a que es difícil insonorizar una instalación como esta, un modo de enmascarar las conversaciones que pueden distraer es poner otro tipo de sonido que no tenga ningún significado. Nuestros experimentos sugieren que al diseñar entornos sonoros en espacios utilizados para tareas cognitivas, como un lugar de trabajo o escuelas, sería apropiado considerar no solo el nivel de sonido, sino también la significación del ruido presente.

Uno de los sueños más recurrentes de los trabajadores es poder desempeñar sus labores desde un sitio cómodo, como en una cafetería, y este estudio realizado por la Universidad de Yamaguchi lo respalda. 

 “Es mucho más difícil aislarse para trabajar bien si lo que nos rodea son temas profesionales”, aseguró el doctor Takahiro Tamesue.

Aunque no lo creas, escuchar música mientras trabajas te hace menos productivo. En labores mecánicas puede mejorarla, pero a la hora de pensar puede no ser la mejor opción.

Como uno de los sentidos más susceptible a la productividad, es el sentido del oído, queda demostrado a través de estudios la facilidad con la que nos distraemos y afectamos nuestra productividad por la música, el ruido, el susurro de conversaciones cercanas.  Una situación que suceda frente a tus ojos (vista), un mal olor (olfato), también pueden distraerte con facilidad.

Cuanto más atractiva es la música, peor es para la concentración. La música con letras es terrible para las tareas verbales, dijo Daniel J. Levitin, galardonado neurocientífico, músico y autor de mayor venta. Su investigación abarca la música, el cerebro, la salud, la productividad y la creatividad; autor del libro This Is Your Brain On Music (Tu cerebro y la música).

Es oportuno recordarte que para maximizar la productividad, trabajes en intervalos de 90 minutos, libre de distractores que no permitan tu enfoque con los cinco sentidos, tomarte descansos de 20 a 30 minutos, en este momento podrás escuchar la música que te gusta y te motive, cantar, bailar o simplemente descansar. 

Escuchar música entre tareas quizá progrese tu rendimiento, mejorar tu calidad de vida y fomentar la productividad debe ser siempre una prioridad.





Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Inscribete para recibir el siguiente Artículo